Irreversible
al ojo, cautivante para el corazón.
La noche no se asoma
Hasta que te ocultas en
tu alcoba
Para disponerte a
descansar
Y se aleja minutos
antes de tu despertar.
Tu cara es un valor
resplandeciente,
Destello del mismo sol
creciente,
Tu belleza
despampanante;
Deleite para el ser
viviente.
El sol de ti está muy
celoso,
Envidia los
resplandores de tu rostro
Que emanan directamente
de tus ojos
Viajan por en medio de
tu pecho
Hasta besar el lugar
que pisan tus dedos.
Eres más fascinante
Que una obra de arte
Y a la vez conservas
Una simpleza
encantadora.
Llamativa como tú,
inexistente
Humilde como tú,
desconocida
Palabras dulces como
las tuyas
Ni en un libro empapado
de miel.
¡No
eres menos, que una buena mujer!
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