miércoles, 11 de diciembre de 2013

Solo le deseo lo mejor.

"Se dice muy a menudo, en cada cuento y en cada historia, en síntesis y fragmentos de memoria, que el hijo pródigo, es quien ha de volver junto a su padre, mas las esquirlas de hielo, harán de este una abominación, por cuanto él mismo, se lo permita. La verdadera absolución, se cree está en el arrepentimiento, para unos en los actos consiguientes, para otros en las pruebas. Más, ninguno de estos pensamientos puede ser siempre, el poseedor de la razón absoluta, aunque, nunca son mentiras a medias...". — Diario electrónico de pensamientos socio-culturales - D.K / Siglo XXX

Jueves 28 de Noviembre del 2013.

Ha sido el momento de mi vida, en que he estado a punto de llorar por la desgracia de un hombre, y la de una criatura sin índices de maldad. ¿Qué no hubiera deseado más que tener un día sin tener que ser yo, el testigo de las tonterías y estupideces que hacen tantas malditas personas? En definitiva, hemos hecho del mundo, una fruta podrida, que con cada minuto que corre en el reloj, se convierte en una basura más útil, que la misma gente que la pisa.


Mi intromisión al escuchar todo el... "espectáculo" no pasó desapercibida, pero simplemente no pude parar de escuchar y de cierta forma, sentir tanto dolor como el que sentía él... su dolor, simplemente, se me incrustó en el corazón de tal forma, que aún hoy, le recuerdo con pesar. Jamás había llegado a estar así, por el simple hecho de haber escuchado y entendido la tribulación que se encontraba en disputa, por el control del estado de ánimo ajeno, en contra de la fuerza de voluntad de este desconocido en particular. No era este pobre diablo el que me generaba la pena que tan fríamente recorrió toda mi piel. Imagino... que lo único que no quería, era demostrarme su debilidad, puesto que yo era el único que se encontraba tan cerca como para escuchar cada palabra que articulaba sin importar el tono de voz que utilizara.

El lugar, para quien pueda interesarle, fue en el que menos yo podría imaginarme: fue en una peluquería. Pero esto no cambió para nada el tono gris de tristeza que adquirieron las coloridas paredes exclusivamente pintadas para hacer el tramo más llevadero para los niños. Para mí, todo lucía tan oscuro como para él, pues hice sus sentimientos míos, se los arrebaté de cada pequeño cuerpo acuoso que desprendía de sus pestañas al final de cada oración.


Dedicar tiempo y atención,
de padre a su lazo sanguíneo,
sin la posibilidad de retribución,
es el castigo de un desvalido
que busca, en su afán entristecido,
un poco de comprensión.


La empatía, una enfermedad de la que solo sufro frente a los animales. Y sí, así la veo. La sociedad no ha hecho más que hacer de más de mi primera mitad de años de vida, una pesadilla interminable. La debilidad no es recompensada por el hombre, ni se pueda sacar de ella las fuerzas para seguir adelante pero, simplemente no pude evitarlo; su desgracia, mi tristeza, su tristeza...


Un hombre de 26 años, su pequeña hija, que a lo mucho tendría 4 y la ex-esposa, la zo...- quizá mayor que él. Cada palabra que exhalaba, parecía tener vida en ellas, pero no por lo que sugiere la oración en sí, si no porque embellecía su tono de voz con ánimo, mientras su aspecto se tornaba más sombrío y oscuro; le daba color a su voz, mientras su perfil se tornaba monótono y sin energía.

La niña, a la que escuchaba a duras penas de vez en cuando, hablándole con gran entusiasmo, le contaba con inocencia y la ignorancia tan bella y propia de su edad, como los adultos jugaban a ensuciar el recuerdo de su padre y mantenerle lo más alejada de él posible. Le contaba como mamá decía que "papá es un adefesio y carroña de la humanidad que, sencillamente no merece el mérito de la existencia" y otras cosas que no podía recordar ya que eran palabras que no le sonaban mucho, pero que le hacían gracia y que pensaba, eran las que se le dirigirían a un gran héroe como él, al que tanto quiere.

Mientras dejaba correr la tempestad que se arremolinaba en sus ojos color café, apretaba el mullido mueble en el que estaba sentado, con un coraje tan denso como una capa de neblina, que cubría su juicio y cegaba su mente. No se debería sentir lástima por una persona y, definir lo que pasaba por mi mente mientras trataba de digerir mis deducciones, como simple "pena", es estúpido. Que su deidad de preferencia se apiade de permitirles entender mi jeroglífica manera de expresarme.

No hace más útil una maja de hierro el afilarla para convertirla en una aguja, si la misma será usada solo como arma. Pues las armas aunque siempre han sido preparadas para las guerras, las guerras solo buscan, irónicamente, la paz. Nunca podremos todos tenerla, pero mientras la paz sea con los más poderosos, no habrá más guerras. ¿Y? ¿Quién estará satisfecho? El secreto a voces de la misma, para la humanidad, siempre ha sido la esclavitud del inferior.

Los alaridos de los desvalidos resonarán siempre en las profundidades de un risco, pues quienes han de ser los amos del feudo, buscarán el poder para pisotear y que de esa forma, jamás se pierda la raza pura por la que tantos idealistas han comandado, impuesto y asesinado. Mi mirar no buscaba más que palpar la desesperación de un... otro abatido.

El filtro para la indecisión, el antónimo de este mismo. ¿Los opuestos se complementan? falso. Se le llama la otra cara de la moneda, porque simplemente una no puede estar frente a la otra, la lógica es subjetiva y todos los criterios de la humanidad son relativos. Nadie tiene la razón, aunque todos estemos en lo cierto.

Todos merecemos igualdad de oportunidades piensan algunos, pero eso está condicionado por la igualdad de conocimientos. Todos podemos escribir, pero el más leído no será el de mejor sintaxis, si no el que mejor sepa venderle al lector lo que escribe, aunque el mismo lector lo aborrezca.

Todos podemos aspirar a ser altos ejecutivos, pero si no sabes manejar las leyes de la hipocresía, fracasa y apártate. Incluso hay hijos favoritos, aunque los padres lo nieguen por principio o por miedo al rechazo de la maldita sociedad. Todo es una mentira, una desgraciada mentira que tú, debes conocer antes de salir al mundo, o entender, si ya lo hiciste y aún no disciernes con propiedad. No somos nadie, nacimos para intentar ganarnos un puesto en la pirámide alimenticia. Ignoren si les place, el imbécil a mi lado posiblemente aún no lo sabía, y no sería yo quien se lo dijese. Sin embargo, alguien más sí lo hacía.

Su ex-mujer, esa, sí que estaba preparada para salir al mundo a derrumbar los castillitos de arena hechos a base de las ilusiones de los tontos a su alrededor. Buena práctica que realizó al arrebatarle la niña a un padre, que se veía a flor de piel, que daría su pálido pellejo por verla cinco minutos para llorar en sus hombros al sostenerla.

La calamidad que arrojó a los pies de la vida, de este vagabundo espiritual al cual pedía se le diese compasión, por patético que luciese. Pinté un panorama de los sucesos, que acarrearon su destrucción. Maldigo mi don; poder ver como una vida entera fue devastada con solo mirar la cara del naufrago de un navío de malandanzas y desinfortunios. Fácil es encallar y quedarse anclado cuando no eres el timonel de tu destino y si tú y todo lo que eres está bajo el pie de otra persona, pues estás condenado a ser considerado un primigenio, pigmeo e indefenso insecto.

Una discusión fue lo que llenó el océano de su color azul, la espuma fue rociada por la rabia y la furia alrededor de todas las costas y una vez fue propuesto un premio en carne al mejor marinero, no es difícil imaginar quien se llevó el primer lugar. Y aún siendo presa, no encontrándose con suficiente satisfacción, se dió a la tarea de juez, jurado y ejecutor, y procedió al desguazo del buque de su contrincante.

No hace falta ser un experto para derrotar a alguien en su propio juego. Las reglas, por más que sean modificadas, siempre dejan ventajas invisibles abiertas y aún con el mejor reglamento, siempre podrá hacerse uso de la simetría, pues imitar al rival, siempre hace que entiendas en carne propia hacia donde se deben mover la piezas en el tablero.

Y el peligro, tal como en el ajedrez, se corre en la incertidumbre de ver, hasta donde puedes hacerle espejo a quien compite contigo. Un arma de doble filo, sí. Pero el resultado de no arriesgar, hizo en esta oportunidad algo más garrafal que perder una simple partida.

Perder a esa mujer, ni yo me lamentaría de eso, perder a su hija quien sabe que tanto y más allá de ello... perder su trabajo, el acabose. El no luchar por su vida antes, le pasó una factura que ni su liquidación y regalías (si es que se las dieron) le ayudarían a pagar. Una demanda millonaria por maltrato infantil, un divorcio que él pagó y una amarga infidelidad que descubrió a posteriori.

Mi dureza se desvanecía cada vez más rápido, mi lengua se retrajo y me hizo un nudo en la garganta, mis manos intentaban solemnemente desgarrar mis muslos producto de mi impotencia. No tenía duda de en donde residía la culpa. No ella, en él... no luchar, verse derrotado, sumido en un cerro de estiércol acompañado de los cerdos con salario mínimo que se conformaban con la basura que se les daba, no obstante, ¿cómo culparle? Nadie se lo enseñó, nadie supo insistirle lo suficiente como para hacerle entender, que todo en la vida va por matices. Puedo repudiar cualquier tipo de ignorancia, pero si no somos enseñados a filosofar, aún siendo curiosos, no tenemos armas para la guerra que nos plantea el mundo.

— ¿Me extrañas amor?
— Sí papi, mucho... ¿cuándo te veo?
— No sé, pero voy a tratar de estar allá el sábado que viene si mami quiere.
— ¡SI! ¡Quiero verte!

No soporté un segundo más, ya no podía. Había nacido un cólera dentro de mí, que no era capaz de descargar de ninguna forma. Por eso, tomé mi abrigo y me dispuse a salir. A pesar de todo... debía hacer algo antes de levantarme. Con la calma que aprendí a canalizar en mis peores momentos, momentos como ese; tomé un papel y el lápiz que siempre he llevado a mi lado dentro de mi bolsillo izquierdo, cogí con mi mano izquierda el periódico sin dueño que tenía a un lado y escribí, con la mejor letra que pude.

Me levanté cabizbajo, cubierto de sombras, tiré el dinero en el mostrador de abajo y salí a la calle aparentando la calma después de la tormenta. Fui a casa, me coloqué la parte de abajo de mi quimono, coloqué mi saco de box y empecé a poner mi ira en esa caballera, en los ojos de color café, en esa voz tan inocente. Golpeé, pateé y grité hasta quedarme sin aliento una y otra vez. Me detuve, tensé mis músculos, liberé aire y aspiré, para volverme a tensar, golpeé y pateé más rápido que nunca, nudillos, palma, antebrazos, muslos, dedos, todo, todo cuanto mi cuerpo me lo consintió, hasta que en el último traspié, para el último golpe de palma, el saco se descolgó y salió disparado, hasta caer 3 metros más atrás en la dirección a la que golpeé. El sonido de la caída, me hizo hincarme de rodillas.

Mis palabras resonaron en mi mente, como una gota de agua al caer en un estanque insonoro y desolado, tan desolado como la perdida mirada de esa triste criatura, recuerdo del cual extraje mis fuerzas repitiendo cada palabra en mi mente mientras me levantaba

"No todo está perdido, no dejes de luchar. Suerte."

Mi cuerpo estaba rojo, marcado, adolorido, pero seguí, me abalancé sobre el saco y le di cuatro golpes, lo tomé por una cadena, lo alcé por encima de mi cabeza y lo lancé hacia atrás para asestarle una última patada. Caí con gran precisión y una vez me percaté que el saco ya había terminado de rodar, ya estaba de espaldas a la pared, con mis brazos inútiles, mis nudillos sangrando y mis piernas como si hubieran sido puestas a las brazas.

Días recuerdo, en momentos de debilidad, a ese pobre y desamparado humano, al que no pude hacer más... que desearle lo mejor.


Heavydream.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Quinta maleta...

Disculpar, más no perdonar.


No sé en qué pensaba
¿Tú cómo mi pareja?
No sé que esperaba
¿Eres una almeja?
Abre tu coraza
Ahora cuenta
¿Dónde está mi perla?

Me diste decepción
Por todo un día
Me brindaste amargor
A cambio de mi alegría
¿Cuál es tu propósito?
¿Agregar a mi vida monotonía?

Aléjate de mi persona
Hoy te saco del calendario
Porque lo último que querría
Sería dedicarte un aniversario.

El incesante goteo de la lluvia
Es lo único que me comprende
Pues ella llega repentinamente
Algunos le esperan con ansia
Mientras otros no desean su llegada
Finalmente se va rápidamente
Dejando su rastro por doquier.

Yo soy el amigo de muchos
Y el enemigo sin sentido de otros
Pues me gano confianza y respeto
¿Es por lo que soy la razón
De tu agresivo trato?

Ten en mente
Varias cosas
La primera
Conmigo no harás
Lo que tú quieras
En la segunda
No soy tu marioneta
Como tercera
En mi no infundirás
Ningún tipo de tristeza.

Para la cuarta y última
¿Recuerdas aquel retrato?
Yo sí y lo vas a pagar
La pagarás bien caro.

Hoy vas a aprender
Que hasta quien parece
Ser el más inofensivo
Toma venganza del enemigo.

Aprenderás que mi "disculpar"
No es ni la mitad de un perdón
Puesto que en una disculpa
No encontrarás mi satisfacción.

Hallarás que no dormirás
Con ninguna tranquilidad
Hasta no ver que tu acción
Sea perdonada por mi intervención.

Busca mi enemistad
Más no mi lado balístico
En uno solo te voy marginar
Y el otro acabará en homicidio.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Cuarto compartimiento...

Aunque lejos yo de ti esté.


El momento que me hizo mas feliz
Fue en el que me dijiste:
”Yo amo solo a una persona
Y me refiero a ti”.

Puede que en persona
Contigo no pueda ahora estar
Pero mantén en tu memoria
Que éste chico una promesa te hizo:
Jamás de mi pensar te vas a escapar.

Aunque yo contigo no pueda estar
Puedes tener por seguro
Que cada uno de mis latidos
Se debe a tu corazón y a tu palpitar.

Ahora que de ti me encuentro lejos
No aguanto las ganas de llorar
Pero de algo estoy seguro;
En ningún momento te dejaré de amar.

Aunque me encuentre lejos de ti
Y triste me sienta
Recuerdo tu linda sonrisa
Y eso me contenta.

Ahora quiero hablarte
Muy sinceramente
Y al oído decirte:
A mi corazón feliz hiciste
Y sé que de mi no vas a olvidarte.

Esto va dirigido a una persona

Y es para ella en especial

Al leer éstas palabras
Tus lágrimas intenta controlar
Y no te sientas triste
Porque ten por seguro
Que esté donde esté gritaré:
Mi corazón ya encontró la felicidad.

lunes, 26 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Cuarta maleta...

“Un error al que quiero que le des perdón”


Dicen que el humano es perfecto por equivocarse
Creo podría decir que soy el humano más perfecto
Porque sin querer hoy te hice daño
Me siento como un tarado
Y no solo herí tu corazón
Incluso al mío lo he dejado destrozado.


Siento que a veces las palabras
Con facilidad no funcionarán
Una disculpa no bastará
Pedir perdón quizá de nada servirá
Pero quiero intentar con la poesía
Para ver si mi error tu quieres olvidar.


A veces tu cometes errores
Y yo me pregunto el porqué los haces
Y no me doy cuenta que lo que hago

Lo que digo y lo que pienso
Te hace a ti aún más daño.


Siempre me perdonas
Aunque no sé el porque
Hoy me equivoqué
Así que te preguntaré:
”¿Quieres perdonarme otra vez?”

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercer compartimiento...

Esperaré


Hoy no sé el porqué no puedo pensar bien
Ni tampoco sé cuando te volveré a ver
El día se me hace muy lento
No entiendo lo que siento
Y no sé porque, mal me encuentro.

Pero después de recapacitar
Todo ante mí se muestra con claridad
Me doy cuenta que todos mis días eran igual
Aunque  hubo algo que cambió dentro de mí
Hizo que volviera a sonreír
Que deseara de nuevo soñar
Y fue por ti que me volví a enamorar.

No sé si ha sido tu mirar
Tus ojos de color verde que tanto anhelo
Tu cara de color caramelo
O esa sonrisa que me hace volar.

Ni aunque me olvides, de mi mente saldrás
No espero que yo sea un recuerdo latente
Pero deseo que si algo puedas recordar
Sea mi rostro sonriente.

Sonriente por recordar
Sonriente por todo
Sonriente por poder estar
Por lo menos, codo a codo.

Y es que más nada podía haber o ser,
Una jaula separaba mi corazón del tuyo
Puesto que tú, ya tenías a alguien
Ella ya tenía alguien, a quien llamar suyo.

Pero no desesperaré
No voy a impacientarme
Quiero que tengas en mente
Que aquellas gabardina mía que portaste
Reposa en mi armario con el olor de tu perfume
Esperando al día que la tomes nuevamente

Y camines conmigo por el horizonte.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pokémon. Inicios.

-Bueno, aquí estamos de nuevo, tú y yo. Definitivamente, no me vencerás ésta vez, tengo al equipo perfecto para vencerte y todos al nivel cien. Bien, hora de la verdad, Red.


Esto parecía ser un día más, en la vida de un chico cualquiera al que le llamaban la atención los pokémon. Pero, ciertamente, no era otro día, como cualquier otro, había, no solo un chico, eran exactamente, mil setenta chicos y chicas, jugando con sus consolas Double Screen y Game Boy, alrededor del mundo. Todos, jugando alguna de las versiones de pokémon. Desde la primera generación hasta la última. Todos y cada uno de ellos, estaban por acabar al cien por ciento, su juego.

Todos estaban conectados, ya que todos habían llenado su Pokédex, transmitiéndose los pokémon uno al otro, a través de intercambios. Lo curioso era, que fuera éste, el primer vídeo-juego de pokémon que cada uno jugaba y que además, terminarían al cien por ciento. ¡Todos al mismo tiempo! Estaba predestinado que así fuera. Pero, cuando todos tenían exactamente, un 99.9 por ciento del juego completado, el chico que estaba combatiendo con Red, logró vencerlo y terminar el juego cinco segundos antes que el resto.

Cuando llegó el momento en que todos completaron el juego, todas las consolas se apagaron repentinamente y al mismo tiempo. Y todos esos pokémon trainers parecieron haber sido víctimas, del canto de un Jigglypuff, pues todos cayeron en un muy profundo sueño.

El primero en cumplir la profecía de “Los mil setenta”, fue el primero en despertar. Él, deslumbrado por la luz que había y completamente desorientado, dijo:-¿Dónde estoy?


Su pregunta tuvo por respuesta, la aclaración de su vista, lo que le permitió ver una figura extraña, aunque, peculiarmente familiar. Pero, algo era seguro... no tenía forma humana.

-Despierten todos, yo se los ordeno.


En ese preciso instante, el chico notó, que no estaba sólo. Algunos estaban desconcertados, otros maravillados y el resto asustado. Era un lugar precioso, pero, ¿como llegaron a allí? y ¿con cual motivo?

-Yo mismo, les explicaré todo lo que necesitan saber.
-¿Tú quién eres?-Preguntó una chica.
-Dirígete con más respeto hacía tu señor y creador de todo lo que ves y conoces. Ésta es la forma mejor conocida por ustedes, como, "Arceus".


Todos lograron por fin distinguir de la silueta, al magnífico y todopoderoso, Arceus. Quien estaba en los cielos, luciendo de la forma más majestuosa que se puedan imaginar. Al verse ante él, por respeto, todos se hincaron en una rodilla, en señal de reverencia.

-Yo les necesitaba a ustedes aquí, pues son parte de la gran profecía de "Los mil setenta", quienes se supone, traerán paz a los dos mundos que fueron obra y gracia mía. Pero, para llevar tranquilidad a un lugar que alguna vez lo tuvo, deben saber la razón, del cese de la felicidad.


Arceus, comenzó a contarle a sus creaciones, la historia del comienzo de todo y todos.

Según Arceus, él creó a los pokémon y les dijo que poblaran el mundo y les permitió hacer, lo que ellos quisieran, pero, él seguía insatisfecho, sentía que aún faltaba algo por hacer, ya que el mundo aún estaba muy vacío. Entonces, decidió crear al humano.

La convivencia entre humanos y pokémon, parecía ir de maravilla, aunque, algo inquietaba al creador, puesto que algunos pokémon no parecían estar del todo contentos, con eso compartir el mundo con los humanos.

Las inquietudes, terminaron por ser un problema verdadero. Un gran grupo de los pokémon, decidió acabar con los humanos. Pero, al empezar a matar a los humanos, se dieron cuenta que lo que realmente saciaba su hambre, era la carne. Empezaron a perder la cordura y el sentido, hasta el punto en que se asesinaban entre ellos mismos, muchos otros de ellos, solo comían plantas.

Por supuesto, los humanos no estaban dispuestos a dejar, que los dinosaurios acabaran con ellos, solo porque sí. Los humanos, pidieron el permiso de Arceus para defenderse y él se los permitió. Pero, era cuestión de tiempo, para que algo peor sucediera.

Un gran grupo de humanos, convenció al resto, de asesinar a todos los pokémon que existiesen. Ellos le hicieron creer a la humanidad, que todo pokémon, era una amenaza. Y fue allí, cuando el exterminio masivo de pokémon y humanos, estaba por comenzar. Arceus envío meteoros a la tierra, para extinguir a todas sus creaciones.

Luego de unos miles de años de pensar en sus errores, Arceus le volvió a dar una oportunidad a los pokémon y a los humanos, pero en vista que los humanos encontraron pinturas que relataban la historia que ya había ocurrido y que el grupo de humanos que quería acabar con los pokémon, no desapareció del todo. Él, creó otro mundo, un mundo en los sueños de quien quiera que decidiera creer y cuidar a los pokémon, en donde iban a habitar los siguientes pokémon, que él iba a crear.

-Tengo una pregunta-Dijo una de las chicas.
-Adelante, hija mía.
-¿Quienes eran esos pokémon que nombraste?
-Miles de años más tarde, esos primeros pokémon, fueron nombrados por el hombre, como "Dinosaurios".
-Dice entonces-Exclamó otro chico y continuó- ¿que los dinosaurios, eran pokémon?
-Así es. ¿Alguna otra pregunta?
-¿Podrías explicarnos el por qué de ésta reunión?
-Necesito saber quien está dispuesto, a ser parte del mundo pokémon.
-¿Acaso piensas que alguien va a rechazar ésta oferta?
-Me temo hijo mío, que aún no lo saber todo.


Todos guardaron silencio, al ver que Arceus aún debía decir más.

-Quien esté dispuesto a ser parte de éste mundo. Correrá el peligro de morir en la tierra.

Arceus les explicó a todos, que las personas que no quieren que los pokémon existan, no van a tolerar a otros que piensen o que estén, a favor de los pokémon.

-Por eso, les permitiré escoger:
Decidan vivir una vida, fuera de lo que yo siempre quise para pokémon y humanos, o, permanezcan del lado de los pokémon.


Arceus antes de dejar que alguien hablara, dijo:-No deben escoger ya, el día de mañana a las 9 pm, deberán haber escogido. Sé que todos tienen un objeto referente al mundo pokémon, antes de las 10 pm, deberán estar en sus camas y acostarse con ese objeto.
-Pero
-Todas las preguntas serán respondidas a su tiempos, hijos míos. Por los momentos, piensen todo, en verdad es un sacrificio. Un sacrificio, que vale la pena.


Celebi se acercó a Arceus, para decirle:-Espero sepas lo que haces.
-La única forma de permitirles a todos ustedes volver a ese mundo, son ellos.
-Lo sé, pero...
-Confía en mi, Celebi. Algo me dice, que muchos tendrán que morir y que todo aún es incierto, pero, todo depende del esfuerzo de ellos.
-¿Qué hace que confíes tanto en los humanos?
-Son mis creaciones y debo tener fe en ellos, aún cuando son pocos los que tienen fe en mí.

viernes, 9 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercera maleta...

Irreversible al ojo, cautivante para el corazón.


La noche no se asoma
Hasta que te ocultas en tu alcoba
Para disponerte a descansar
Y se aleja minutos antes de tu despertar.

Tu cara es un valor resplandeciente,
Destello del mismo sol creciente,
Tu belleza despampanante;
Deleite para el ser viviente.

El sol de ti está muy celoso,
Envidia los resplandores de tu rostro
Que emanan directamente de tus ojos
Viajan por en medio de tu pecho
Hasta besar el lugar que pisan tus dedos.

Eres más fascinante
Que una obra de arte
Y a la vez conservas
Una simpleza encantadora.

Llamativa como tú, inexistente
Humilde como tú, desconocida
Palabras dulces como las tuyas
Ni en un libro empapado de miel.

¡No eres menos, que una buena mujer!

jueves, 8 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Segundo compartimiento...

Desenvolvimiento de sentimientos llanos


Le pido a mi corazón que por tu partir
No deje de latir
“No puedo concebir,
Cambiar, o corregir
Lo que me corre en las venas
Y lo que en mi alma causa penas...”

Es la oración más apropiada
Que sé que puedo usar,
Deliberada y obviamente busco entablar
Una confesión de algo mas que amistad.

Debo enfatizar que despiertas pasión labial,
Que tus ojos representan perdición
En la que me provoca descansar
Por eso a cada palabra tuya doy bendición
Con esperanzas de volverme tu obsesión
Ya que me has cautivado con sencillez y facilidad
Sin tomar en cuenta tu estructuración y afinidad animal.

Me haces irme a la cama desconcertado
Sin si quiera saber si yo te gusto
Y sin estar seguro de si tú me has enamorado,
No puedo dormir por estar preocupado.

No estoy muy seguro de quererte amar,
Significaría casi por completo abandonar
Todo lo que se llamaría razón
Para simplemente, complacer a mi corazón.

Y como hago de costumbre
Finalizaré con palabras para reflexionar;
El que quiere no sufre
El que ama no sabe olvidar
El que quiere se preocupa por él
El que ama se inquieta por su pareja
Pero hasta el ser más decadente
Vive, y lo hace solo, por su otra mitad.

martes, 6 de agosto de 2013

Vivir sin vida.-Parte 04

— ¿Eres tan idiota como para desafiar a la muerte?
— No. Soy tan decidido que te venceré.
— ¿Qué te hace pensar que tienes alguna oportunidad de sobrevivir?


Ésta vez quién rió, fui yo. Como era de esperarse, la muerte se enfureció, se acercó a mí y me miró fijamente a los ojos. Yo, sin la menor impresión y completamente tranquilo, le lancé una mirada fría. Mi mirada, solo avivó las llamas que ardían en sus ojos, veía en su cadavérica cara, que lo único que quería, era acabar conmigo. Yo no le temía a la muerte, no le tenía miedo a nada. Pero… algo causaba incertidumbre en mí, y era la duda de si en verdad, la muerte lograría su misión.


Era obvio para ambos, que ninguno se iba a rendir. Sin embargo, seguía existiendo un problema; si llegaba a vivir ¿cuál sería mi motivo para estar vivo? Podía pelear por mi vida, solo para demostrarle a la muerte, que tengo determinación, pero… ¿y luego? Si lo hacía, solamente llegaría a ser lo mismo: Un hombre desdichado, por no decir otra cosa.


Era una carrera contrarreloj, yo debía de buscar rápidamente, algo que le diera sentido a mi vida, de no encontrarlo a tiempo, mi fin, llegaría muy pronto. Debía de pensar rápido, o si no


— ¿Qué es... eso?


De repente, la muerte se había desvanecido, pero ¿y el escenario en el que me encontraba hace solo unos segundos? ¿A dónde rayos se fue todo? Ahora estoy yo, en una especie de habitación gris, de un tono no muy oscuro. Y… sigo escuchando una voz… y es… es…


— No hay necesidad de llorar.


Al escuchar las palabras que emanaban de su boca, la fuente de mis ojos empezó a fluir sin discreción alguna. Yo estaba ya, arrodillado en el suelo, ella también se arrodilló ante mí y me levantó la cara, para que la mirara directamente a los ojos. Yo, aún llorando, le miré como pude. No me lo podía creer. Estaba tan bella como siempre la recordé después de perderla.


—Por lo menos, aprovecha éstos momento para hablarme ¿no?
—Tú no eres real, no puedes ser real— Dije sin poderme creer nada de eso.
Ella hizo un gesto de desapruebo y dijo: — ¡Ay, Valentine! Sigues tan terco como antes.
—Eres tú… en verdad, eres tú.
— Ya te lo había dicho, mi amor.
— Ve... Vega…—Seguí llorando descontroladamente.

Era ella, mi esposa, se veía radiante e idéntica a como se veía en mis sueños, esto no dejaba de sorprenderme, podría haber abandonado todo, pero, creo que eso no estaba en los planes de ellas, sé que estaba tan alegre como yo de volvernos a encontrar, pero, era obvio que algo le incomodaba.


—Sé en el aprieto en el que estás ahora mismo.
—Eso ya no importa más, estoy con...
— ¡NO!—Me interrumpió y continuó: — Si importa.
— Pero…
— Mi amor, a ti, aún te queda tiempo en la tierra. Y debes luchar por ello.
— No hay una razón para hacerlo— Dije bajando la mirada.
— Pues, sí la hay.


Ella señaló con su dedo a mi espalda. Cuando voltee mi cabeza para ver, estaba mi madre, mi ahijada y mi hermanita, todas juntas, las tres estaban jugando, también, con otra niña y era la hija del doctor, yo solo pude sonreír. En cierto momento, mi hermanita, la niña y mi ahijada, se dieron cuenta de mi presencia y desde donde estaban, me saludaron.


— Lucharé por ellas, sé que es lo que quisieran.
— Y es lo que yo también quiero. Vive, que aún tienes tiempo para ello.


Yo caminé tomado de la mano de ella por unos veinte segundos, por un corredor que nos llevó a ambos hasta el lugar exacto, en donde aún estaba mi cuerpo, ella se despidió de mi con un beso y cuando por fin estaba a punto de hacer reaccionar mi cuerpo físico, la niña corrió a mí, haló mi brazo y me dijo algo al oído, me pidió que se lo dijera al doctor, de parte de ella. Yo asentí con la cabeza y le pedí que les dijera algo a mi hermanita y a mi ahijada de mi parte.


En lo que yo abrí mis ojos, solo veía mucha gente corriendo. Segundos después, logré ver al doctor, tenía una cara de sorprendido muy grande. Se acercó a mí, abrió su boca, pero la sorpresa de verme vivo, no lo dejó articular palabras para mí. Yo, tomé su mano y como pude lo halé, para decirle al oído, con las fuerzas que no tenía: — La pequeña Susan, me pidió que te dijera: Bendición papá. Por favor, deja de fumar.


— Y luego ¿qué pasó, Lee?
— Pues, ese fue el día en que comencé a vivir, sin tener a ninguna de las integrantes de VIDA.
— ¿Qué le sucedió al Doctor?
—Él, según oí, recién salió de una operación de trasplante de pulmones. Fue exitosa, según me contaron, claro.
— ¿Cuánto tiempo estuviste muerto?
— Las enfermeras me dijeron, que fueron unos 40 segundos los que estuve sin pulso.
— Buena historia, Lee Valentine, pero, ¿En serio piensas que yo voy a creerte todo eso?
— Es tu problema. Bueno, tengo que irme.
— ¿A dónde vas? ¡Espera! ¿Cuál era el mensaje que le enviarías a tu ahijada y hermanita?

El que no estén en la tierra, no significa que hayan dejado de existir. Para mí, ustedes siguen siendo mi vida. Aún después de la muerte.


Diez maletas y nueve compartimientos. Segunda maleta...

“Verdades de en sueño y fantasías de realidad”.


El humano siempre ha sentido un afán
De crear cosas cada vez más sofisticadas
Intentando no crear junto con ellas un error
Pero la humanidad aun no se ha dado cuenta
Que su verdadero error a veces es amar.

No negaré
Lo bien que se siente el querer
Tampoco puedo afirmar
El que yo nunca llegase a amar
Pero les puedo testificar
Que con sus vidas puede acabar.

Se han de preguntar
Yo que sé del amar
Pues les puedo contestar
Con que soy una víctima
De su vil maldad.

He gozado de los frutos que te da
Pero también he tenido la desgracia
De probar el lado amargo de esta manzana.

El querer
El llorar
El amar
El sufrir
El gozar
Y el despreciar.

Son sentimientos
Que cada ser humano
Tiene que vivir
Para luego poder seguir
O sí no por causa de ellos
Solo morir.

Hoy día muchos vivimos en un mundo falso
En el que todo está a nuestro a favor
Que sueño más bello eso ha de ser
Lamentablemente éste poeta aún no lo logra ver.

Antes de culminar
Mis versos intenta reflexionar
Y no cometas el mismo error que yo
Aprende el querer y el amar
Con uno podrás reír
Pero espérate un golpe bajo
Porque pronto vas llorar
Ya que no todo se trata de felicidad

Lo digo ya que en mi vida lo he tenido que comprobar.

lunes, 5 de agosto de 2013

Vivir sin vida.-Parte 03

La parca, solo me miró con sus ojos de un rojo opaco y rió. Al ver que hablaba en serio, sus ojos se tornaron de un rojo carmesí, en ellos solo se lograban apreciar una cosa: Las almas de miles de personas, pidiendo ayuda a gritos.


Más sin embargo, yo no di un paso en falso, ni mostré el terror que me infundían esos ojos tan... tan... bueno, eso ya no importa. Solo importa una cosa más: "¿Qué sucedió con la hija de ese doctor?". Ciertamente, no logro imaginar una miseria más grande que la mía.


Cuando me di media vuelta, el encargado de tomar las almas y yo, tuvimos un intercambio de palabras. Él comenzó: — ¿Tienes alguna idea de a dónde ir?

Yo, no respondí. Él continuó: — ¿Servirá esto de algo?

Nuevamente, mi silencio fue mi respuesta. El insistió: — ¿Por qué te preocupa él? Jamás te preocupaste por nadie.
— Te has equivocado—Le dije mientras me volteaba hacía él.
— ¿Ah, sí? ¿Y por quienes?
— Tú, más que nadie, sabes a quienes me refiero.


Parecía que acababa de decir un chiste, puesto que él ante mi respuesta, rió descontroladamente. Me hizo sentir como un niño que perdió a su padre en un supermercado; sólo, pequeño y a la merced de cualquiera. Pero, con una pequeña diferencia; yo no tenía hacía donde huir.

— Te mostraré el camino—Dijo aún burlándose de mi. Siguió: — Y te acompañaré, puesto que no tengo mucho que hacer y de verdad me estás divirtiendo.
— ¿Por qué?
—Soy el responsable de ti al morir. Si no te has dado cuenta, tú, sigues ligado al mundo. Por lo tanto, tu alma aún no puede ser mía. Solo queda esperar, pero, ¿por qué no divertirme un rato más en lo que espero?
— Es decir que ¿Estoy vivo?—Dije yo mientras bajaba mi cabeza con decepción.
— No. Pero raramente, tu alma sigue en tu cuerpo físico.
—Entiendo. — Alcé la mirada y pregunté: — ¿Hacía donde?
—Camina de frente, mi hoz y yo, estaremos muy cerca.


Solo me quedaba hacer lo que la muerte me decía. Y es que ¿Había alguna otra opción? ¿Intentar suicidarme… de nuevo? el simple hecho de pensarlo, ya es una estupidez. Sabía que la muerte, me estaba usando como a un juguete para su propia diversión. ¿Irónico, no? mi desgracia alimentaba el humor de algo, a lo que dejé de temerle hace mucho.

— ¿Cuánto más debo caminar? Ya ni si quiera veo mis pies ni mis ma…, esperen, escucho a alguien.

Corrí despavoridamente hacía la voz que escuchaba, era una pequeña niña blanca, de unos ojos tan azules como el océano, cabellos dorados y enrulados. Está vestida de rojo y blanco, se ve hermosa…, me hace recordar a mi hermanita. Aunque la niña ha de tener uno o dos años más. Y ese de allí… es el doctor, ya entiendo, esa es su hija. No veo a ninguna mujer que los acompañe, debe haberse separado de su mujer.

— Murió en pleno parto.
— Había olvidado que seguías aquí.
— Estaré contigo hasta que pueda llevarme tu alma.
— No hace falta que lo repitas. Por cierto ¿qué es aquí?
— Estamos en un recuerdo del doctor, observa.


No sé exactamente a qué se refería con “observa”. Yo solo veía un tranquilo parque repleto de niños, con sus padres y madres.

—Eres muy poco observador.
—Que bien que lo notas.
— ¿No reconoces algo de esto?
— ¿Debería?


De nuevo, me ridiculicé a mi mismo frente a la muerte. Esto ya estaba empezando a parecerme muy molesto. Le golpearía, pero creo que solo conseguiría hacer que todo tuviese menos sentido. Ya de por si me encontraba en una duda. Me insinuó que yo ya había visto esto… creo… a ver.


— Yo estuve allí…
— Tienes cara de sorprendido— Me dijo mientras aún se reía de mi.
— Es esto...
— Cuando atropellaron a tu hermana, a la hija del doctor se le explotó la artería aorta, al parecer tenía un coagulo de sangre. Ese día tuve mucho trabajo. Es por eso que ese hombre trató de salvarte con tanto esmero, él te reconoció y supo que habías perdido lo mismo que él; una preciada hija.
— ¿Por qué no me lo dijiste?—Le dije llorando.
— Porque prefería que lo vieras por ti mismo, así tus lágrimas irían mucho más cargadas de emoción y serían dulces y saladas a la vez. Para mí como una golosina y para ti el trago más amargo del mundo.
— No sabes cuánto te detesto.


Al decir esto, me tiré al suelo a llorar, como solo un niño lo haría. Estaba abatido, triste, enfurecido y sollozando con fuerza por todas aquellas personas que perdí. Pensé luego en el doctor y también lloré por él, hacía mucho que no preocupaba por alguien que no fuera de mi familia y quizás era porque pensaba, que solo ellos podrían comprender todo mi dolor. Ese hombre me demostró, que muchos pasamos por lo mismo y lo afrontamos de distintas formas.


— Bien, creo…, que por fin va llegando tu hora—Me dijo sonriente.
— Hazte para atrás, aún puedo hacer un último esfuerzo.
— ¡Soy la muerte, con un demonio!
— Tú lo dijiste, no puedes hacerme nada, no aún.
— ¿Y QUE DIABLOS PUEDES HACER TÚ?

—Algo que estuve dejando de hacer; luchar…

Diez maletas y nueve compartimientos. Primer compartimiento...

Elecciones 


En la vida solo encontramos decepciones e ilusiones
Esperanzas, metas y muchos amores
La vida como tal tiene muchas direcciones
Caminos y senderos
Que por nuestra propia cuenta debemos recorrerlos.

Muchos obstáculos vamos a encontrar
Pero no por ello hemos de parar
Tenemos que continuar
Para en el camino sorpresas desenterrar
Sonreír a todo con lo que nos lleguemos a topar
Y luchar con todo aquello que nos intente frenar.

Al final de cada recorrido
Alguien nos ha de esperar
Y si optaste por un buen camino
Buenas recompensas vas a hallar.

viernes, 2 de agosto de 2013

Vivir sin vida.-Parte 02

Es hora, creo yo. Ja... Es chistoso, todos dicen que cuando estás a punto de morir, vez una luz; la luz al final del camino oscuro. Parece que esa luz se ha extinguido para mi, o quizás, nunca hubo una luz para éste ser.


Según veo, mi destino, siempre fue pertenecer al averno. Ya se ha demostrado: Es pecado disfrutar de la oscura y fría noche y aborrecer el calor que ofrece el día. Tenía que morir para saberlo. Aunque... no siempre fue así para mí... esto comenzó, después de mi muerte, en vida.


Así es, morí en vida. Y es que mi vida no era algo, era alguien; eran ellas:
Mi esposa, Vega.
Mi madre, Ivette.
Mi ahijada, Deunis.
Y... mi hermanita, Amanda.


Ellas, eran la sigla más hermosa y valorada por mí; VIDA. Y pensar que las perdí a todas, una tras una y de distintas formas. No me hará sentir mejor contarlo, pero hará que mi suicidio tenga más sentido.


Mi esposa, mi madre, mi ahijada y mi hermana menor, eran todo lo que me quedaba en mi miserable vida. Pero, el destino, quería que yo estuviera desolado, débil, en fin… apartado del mundo. Entonces, empezó por golpearme por donde más pudiera dolerme; mis seres amados. La primera fue mi esposa… murió por un aneurisma sacciforme y un derrame cerebral. Recuerdo que ella siempre me dijo que no me preocupara por esos dolores de cabeza, que para ella, ya era normal el pasar uno o dos de esos, diariamente. Eso pasó hace un año.


Luego mi madre, ella tenía cierta deficiencia en el corazón. Yo tenía por costumbre levantarme más temprano en fin de semana que todos en mi casa, preparaba el desayuno y todos comíamos en la mesa. Me pareció extraño que después de haber preparado el café, aún mi madre no se hubiera levantado.


Estaba cansada, pensé yo. Ese día, al ver que había pasado más de media hora de su hora habitual de levantarse, decidí llevarle el desayuno a su cama. Y pues… Ahí yacía mi madre, al verla, mi corazón se destrozó. Fue un paro cardíaco.


Ese otro… acontecimiento, sucedió hace nueve meses.


Habíamos quedado las niñas y yo…, mi ahijada… ella se fue primero. Estaba en la escuela y pidió ir al baño, al cabo de quince minutos, una compañera fue a buscarla y la encontró tirada en el suelo, la niña dijo que la encontró retorciéndose por la falta de oxígeno, cuando llegó a urgencias, ya había muerto por un paro respiratorio. El doctor dijo que su garganta estaba desgarrada y sus pulmones llenos de sangre.


Ella falleció siete meses después que mi madre... Y pues, mi hermanita…, ella murió atropellada ayer, iba por la calle conmigo, dejó caer su oso de peluche, soltó mi mano y corrió a buscarlo, cuando giré a ver, una camioneta la golpeó con el parachoques. El vehículo estaría viajando a unos 80 kilómetros por hora… la muerte fue casi instantánea, ella solo pudo decir: “Te quiero, toma”. Y puso en mis manos su oso de felpa.


Yo pues, intenté suicidarme tomando algunas píldoras que usaba mi madre… ralentizaron tanto los latidos de mi corazón, que minutos después de ingerirlas, ya me había desplomado al suelo. Pero fui un tonto, olvidé recoger el periódico matutino, de no haberlo olvidado, mi vecino no habría llamado a las autoridades, habría muerto en completo silencio y paz. Jamás pensé, que ese hombre me conociese tan bien, como para darse cuenta de algo tan insignificante. Por poco y logran salvarme. Habría sido una vergüenza, explicarle a la gente que fui a urgencias, porque intenté suicidarme. La simple idea me hace encoger de hombros.


Vaya… Esa de allí que me llama, ha de ser la parca. Bueno, creo que morir, es mejor que estar vivo sin una razón para estarlo. Hora de ver qué es lo que me…


— ¿¡POR QUÉ!?


Espera… ¿Qué es lo que oigo?


— ¿¡ES QUÉ ACASO ES UNA MALDICIÓN!?


Ese es el doctor… Ya entiendo, está triste por no poder haber hecho algo por mí.


— ¡DALIA!


¿Da… lia? Ahora que lo recuerdo, él mencionó algo acerca de su fallecida hija. Ese debe ser su nombre.


— Cálmese Doctor, venga un rato al comedor con nosotros.


Creo… Qué no estaría nada mal saber exactamente qué le ocurrió. Ésta será mi última voluntad, antes… Antes de partir al otro mundo.


jueves, 1 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Primera maleta...

Los amigos y los que parecen nuestros amigos…


Todo el tiempo buscamos nuevos amigos
Gente en la cual confiar
Y con la cual nuestros secretos podamos contar
Personas a las que siempre podemos recurrir para hablar
Y si algo nos sucede
Que en ellas encontremos un consejo que nos sirva para continuar
Para algunos le es muy fácil de gente poderse rodear
Otros somos tímidos y simplemente no nos sabemos expresar.


En la vida existe gente de fiar
Pero no en todas debemos confiar
A veces hay que dudar
Y hay que saberse sacrificar
Para qué de esa forma
Verdaderos amigos lleguemos a encontrar.


Un amigo
no es aquel que solamente te da abrigo
Cuando algo has sufrido
Un verdadero amigo
estaría dispuesto a llorar contigo.



Ahora mira a tu alrededor
Y fíjate quien es tu amigo hoy
Y quienes lo serán mañana
Por qué el que menos piensas que te quiere
Es la persona que entre todos más te ama.

miércoles, 31 de julio de 2013

Vivir sin vida.-Parte 01

Y... allí estaba yo...


— ¡Lo perdemos! ¡Enfermera, una jeringuilla con adrenalina!


No podía hablar...


— Doctor, éste hombre..., está muy gravemente herido, va a...


O moverme...


— ¡No! ¡Yo no lo permitiré!


Apenas podía mover mis ojos...


— ¡Doctor, hemos inyectado la adrenalina, pero, su pulso no se normaliza!


Para observar como ellos...


— Yo le practicaré resucitación. Necesito a alguien que me ayude con la respiración artificial. ¡Muévanse! ¡Ya!


Luchaban por algo...


— Esto no da resultado, Doctor.
— ¡Necesito el desfibrilador, ahora!


Algo que recientemente, carecía de mucho sentido.


— ¡No tiene pulso, rápido!
— ¡Señor, míreme a los ojos! ¡Usted no morirá hoy! ¿¡Comprende!?


¿Por qué? ¿Por qué éste hombre lucha por mi? ¿Es que acaso él no entiende que ya no quiero pelear más? ¿Es que acaso él no conoce al mundo como yo? ¿¡Es que acaso no logra entender que mi existencia no es necesaria!? ¡Yo soy insignificante! ¡Yo, soy apenas una abeja obrera, que ha dejado de servir a su colmena! No tengo escapatoria. Soy un hereje que abandonó su clan, soy un ser humano perdido en lo profundo del abismo, soy un alma que ha caído en las manos del Hades. Pero... aún así quiere salvarme. Esto solo me lleva al principio; ¿Por qué?


— No..., no dejaré que otra vida se me escurra entre los dedos... no de nuevo.


¿De nuevo? ¿Es que acaso...?


— Bastante ya pagué con... con dejar que mi hija muriera.


¿Su... hija?


— ¡Doctor, aquí está el desfibrilador!


Ahora todo tiene sentido...


— ¡Carga, retrocedan!


Él no dejaría que yo me vaya tan fácilmente...


— ¡Aún no tenemos nada!
— ¡Carguen de nuevo! ¡Retrocedan!


Pero, quizás...


— Doctor...
— ¡Carguen de nuevo!


Ya es demasiado tarde, para mi...


— Doctor.
— ¡Vuelvan a cargar! ¡ATRÁS!


Es una lástima. Uno nunca entiende todo...

— Doctor, se ha ido.
— ¡NO! ¡AÚN PUEDO SALVARLO!


Hasta que el fin...


— Doctor, eso ya no funcionará.


Nos llega.