lunes, 26 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Cuarta maleta...

“Un error al que quiero que le des perdón”


Dicen que el humano es perfecto por equivocarse
Creo podría decir que soy el humano más perfecto
Porque sin querer hoy te hice daño
Me siento como un tarado
Y no solo herí tu corazón
Incluso al mío lo he dejado destrozado.


Siento que a veces las palabras
Con facilidad no funcionarán
Una disculpa no bastará
Pedir perdón quizá de nada servirá
Pero quiero intentar con la poesía
Para ver si mi error tu quieres olvidar.


A veces tu cometes errores
Y yo me pregunto el porqué los haces
Y no me doy cuenta que lo que hago

Lo que digo y lo que pienso
Te hace a ti aún más daño.


Siempre me perdonas
Aunque no sé el porque
Hoy me equivoqué
Así que te preguntaré:
”¿Quieres perdonarme otra vez?”

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercer compartimiento...

Esperaré


Hoy no sé el porqué no puedo pensar bien
Ni tampoco sé cuando te volveré a ver
El día se me hace muy lento
No entiendo lo que siento
Y no sé porque, mal me encuentro.

Pero después de recapacitar
Todo ante mí se muestra con claridad
Me doy cuenta que todos mis días eran igual
Aunque  hubo algo que cambió dentro de mí
Hizo que volviera a sonreír
Que deseara de nuevo soñar
Y fue por ti que me volví a enamorar.

No sé si ha sido tu mirar
Tus ojos de color verde que tanto anhelo
Tu cara de color caramelo
O esa sonrisa que me hace volar.

Ni aunque me olvides, de mi mente saldrás
No espero que yo sea un recuerdo latente
Pero deseo que si algo puedas recordar
Sea mi rostro sonriente.

Sonriente por recordar
Sonriente por todo
Sonriente por poder estar
Por lo menos, codo a codo.

Y es que más nada podía haber o ser,
Una jaula separaba mi corazón del tuyo
Puesto que tú, ya tenías a alguien
Ella ya tenía alguien, a quien llamar suyo.

Pero no desesperaré
No voy a impacientarme
Quiero que tengas en mente
Que aquellas gabardina mía que portaste
Reposa en mi armario con el olor de tu perfume
Esperando al día que la tomes nuevamente

Y camines conmigo por el horizonte.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pokémon. Inicios.

-Bueno, aquí estamos de nuevo, tú y yo. Definitivamente, no me vencerás ésta vez, tengo al equipo perfecto para vencerte y todos al nivel cien. Bien, hora de la verdad, Red.


Esto parecía ser un día más, en la vida de un chico cualquiera al que le llamaban la atención los pokémon. Pero, ciertamente, no era otro día, como cualquier otro, había, no solo un chico, eran exactamente, mil setenta chicos y chicas, jugando con sus consolas Double Screen y Game Boy, alrededor del mundo. Todos, jugando alguna de las versiones de pokémon. Desde la primera generación hasta la última. Todos y cada uno de ellos, estaban por acabar al cien por ciento, su juego.

Todos estaban conectados, ya que todos habían llenado su Pokédex, transmitiéndose los pokémon uno al otro, a través de intercambios. Lo curioso era, que fuera éste, el primer vídeo-juego de pokémon que cada uno jugaba y que además, terminarían al cien por ciento. ¡Todos al mismo tiempo! Estaba predestinado que así fuera. Pero, cuando todos tenían exactamente, un 99.9 por ciento del juego completado, el chico que estaba combatiendo con Red, logró vencerlo y terminar el juego cinco segundos antes que el resto.

Cuando llegó el momento en que todos completaron el juego, todas las consolas se apagaron repentinamente y al mismo tiempo. Y todos esos pokémon trainers parecieron haber sido víctimas, del canto de un Jigglypuff, pues todos cayeron en un muy profundo sueño.

El primero en cumplir la profecía de “Los mil setenta”, fue el primero en despertar. Él, deslumbrado por la luz que había y completamente desorientado, dijo:-¿Dónde estoy?


Su pregunta tuvo por respuesta, la aclaración de su vista, lo que le permitió ver una figura extraña, aunque, peculiarmente familiar. Pero, algo era seguro... no tenía forma humana.

-Despierten todos, yo se los ordeno.


En ese preciso instante, el chico notó, que no estaba sólo. Algunos estaban desconcertados, otros maravillados y el resto asustado. Era un lugar precioso, pero, ¿como llegaron a allí? y ¿con cual motivo?

-Yo mismo, les explicaré todo lo que necesitan saber.
-¿Tú quién eres?-Preguntó una chica.
-Dirígete con más respeto hacía tu señor y creador de todo lo que ves y conoces. Ésta es la forma mejor conocida por ustedes, como, "Arceus".


Todos lograron por fin distinguir de la silueta, al magnífico y todopoderoso, Arceus. Quien estaba en los cielos, luciendo de la forma más majestuosa que se puedan imaginar. Al verse ante él, por respeto, todos se hincaron en una rodilla, en señal de reverencia.

-Yo les necesitaba a ustedes aquí, pues son parte de la gran profecía de "Los mil setenta", quienes se supone, traerán paz a los dos mundos que fueron obra y gracia mía. Pero, para llevar tranquilidad a un lugar que alguna vez lo tuvo, deben saber la razón, del cese de la felicidad.


Arceus, comenzó a contarle a sus creaciones, la historia del comienzo de todo y todos.

Según Arceus, él creó a los pokémon y les dijo que poblaran el mundo y les permitió hacer, lo que ellos quisieran, pero, él seguía insatisfecho, sentía que aún faltaba algo por hacer, ya que el mundo aún estaba muy vacío. Entonces, decidió crear al humano.

La convivencia entre humanos y pokémon, parecía ir de maravilla, aunque, algo inquietaba al creador, puesto que algunos pokémon no parecían estar del todo contentos, con eso compartir el mundo con los humanos.

Las inquietudes, terminaron por ser un problema verdadero. Un gran grupo de los pokémon, decidió acabar con los humanos. Pero, al empezar a matar a los humanos, se dieron cuenta que lo que realmente saciaba su hambre, era la carne. Empezaron a perder la cordura y el sentido, hasta el punto en que se asesinaban entre ellos mismos, muchos otros de ellos, solo comían plantas.

Por supuesto, los humanos no estaban dispuestos a dejar, que los dinosaurios acabaran con ellos, solo porque sí. Los humanos, pidieron el permiso de Arceus para defenderse y él se los permitió. Pero, era cuestión de tiempo, para que algo peor sucediera.

Un gran grupo de humanos, convenció al resto, de asesinar a todos los pokémon que existiesen. Ellos le hicieron creer a la humanidad, que todo pokémon, era una amenaza. Y fue allí, cuando el exterminio masivo de pokémon y humanos, estaba por comenzar. Arceus envío meteoros a la tierra, para extinguir a todas sus creaciones.

Luego de unos miles de años de pensar en sus errores, Arceus le volvió a dar una oportunidad a los pokémon y a los humanos, pero en vista que los humanos encontraron pinturas que relataban la historia que ya había ocurrido y que el grupo de humanos que quería acabar con los pokémon, no desapareció del todo. Él, creó otro mundo, un mundo en los sueños de quien quiera que decidiera creer y cuidar a los pokémon, en donde iban a habitar los siguientes pokémon, que él iba a crear.

-Tengo una pregunta-Dijo una de las chicas.
-Adelante, hija mía.
-¿Quienes eran esos pokémon que nombraste?
-Miles de años más tarde, esos primeros pokémon, fueron nombrados por el hombre, como "Dinosaurios".
-Dice entonces-Exclamó otro chico y continuó- ¿que los dinosaurios, eran pokémon?
-Así es. ¿Alguna otra pregunta?
-¿Podrías explicarnos el por qué de ésta reunión?
-Necesito saber quien está dispuesto, a ser parte del mundo pokémon.
-¿Acaso piensas que alguien va a rechazar ésta oferta?
-Me temo hijo mío, que aún no lo saber todo.


Todos guardaron silencio, al ver que Arceus aún debía decir más.

-Quien esté dispuesto a ser parte de éste mundo. Correrá el peligro de morir en la tierra.

Arceus les explicó a todos, que las personas que no quieren que los pokémon existan, no van a tolerar a otros que piensen o que estén, a favor de los pokémon.

-Por eso, les permitiré escoger:
Decidan vivir una vida, fuera de lo que yo siempre quise para pokémon y humanos, o, permanezcan del lado de los pokémon.


Arceus antes de dejar que alguien hablara, dijo:-No deben escoger ya, el día de mañana a las 9 pm, deberán haber escogido. Sé que todos tienen un objeto referente al mundo pokémon, antes de las 10 pm, deberán estar en sus camas y acostarse con ese objeto.
-Pero
-Todas las preguntas serán respondidas a su tiempos, hijos míos. Por los momentos, piensen todo, en verdad es un sacrificio. Un sacrificio, que vale la pena.


Celebi se acercó a Arceus, para decirle:-Espero sepas lo que haces.
-La única forma de permitirles a todos ustedes volver a ese mundo, son ellos.
-Lo sé, pero...
-Confía en mi, Celebi. Algo me dice, que muchos tendrán que morir y que todo aún es incierto, pero, todo depende del esfuerzo de ellos.
-¿Qué hace que confíes tanto en los humanos?
-Son mis creaciones y debo tener fe en ellos, aún cuando son pocos los que tienen fe en mí.

viernes, 9 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercera maleta...

Irreversible al ojo, cautivante para el corazón.


La noche no se asoma
Hasta que te ocultas en tu alcoba
Para disponerte a descansar
Y se aleja minutos antes de tu despertar.

Tu cara es un valor resplandeciente,
Destello del mismo sol creciente,
Tu belleza despampanante;
Deleite para el ser viviente.

El sol de ti está muy celoso,
Envidia los resplandores de tu rostro
Que emanan directamente de tus ojos
Viajan por en medio de tu pecho
Hasta besar el lugar que pisan tus dedos.

Eres más fascinante
Que una obra de arte
Y a la vez conservas
Una simpleza encantadora.

Llamativa como tú, inexistente
Humilde como tú, desconocida
Palabras dulces como las tuyas
Ni en un libro empapado de miel.

¡No eres menos, que una buena mujer!

jueves, 8 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Segundo compartimiento...

Desenvolvimiento de sentimientos llanos


Le pido a mi corazón que por tu partir
No deje de latir
“No puedo concebir,
Cambiar, o corregir
Lo que me corre en las venas
Y lo que en mi alma causa penas...”

Es la oración más apropiada
Que sé que puedo usar,
Deliberada y obviamente busco entablar
Una confesión de algo mas que amistad.

Debo enfatizar que despiertas pasión labial,
Que tus ojos representan perdición
En la que me provoca descansar
Por eso a cada palabra tuya doy bendición
Con esperanzas de volverme tu obsesión
Ya que me has cautivado con sencillez y facilidad
Sin tomar en cuenta tu estructuración y afinidad animal.

Me haces irme a la cama desconcertado
Sin si quiera saber si yo te gusto
Y sin estar seguro de si tú me has enamorado,
No puedo dormir por estar preocupado.

No estoy muy seguro de quererte amar,
Significaría casi por completo abandonar
Todo lo que se llamaría razón
Para simplemente, complacer a mi corazón.

Y como hago de costumbre
Finalizaré con palabras para reflexionar;
El que quiere no sufre
El que ama no sabe olvidar
El que quiere se preocupa por él
El que ama se inquieta por su pareja
Pero hasta el ser más decadente
Vive, y lo hace solo, por su otra mitad.

martes, 6 de agosto de 2013

Vivir sin vida.-Parte 04

— ¿Eres tan idiota como para desafiar a la muerte?
— No. Soy tan decidido que te venceré.
— ¿Qué te hace pensar que tienes alguna oportunidad de sobrevivir?


Ésta vez quién rió, fui yo. Como era de esperarse, la muerte se enfureció, se acercó a mí y me miró fijamente a los ojos. Yo, sin la menor impresión y completamente tranquilo, le lancé una mirada fría. Mi mirada, solo avivó las llamas que ardían en sus ojos, veía en su cadavérica cara, que lo único que quería, era acabar conmigo. Yo no le temía a la muerte, no le tenía miedo a nada. Pero… algo causaba incertidumbre en mí, y era la duda de si en verdad, la muerte lograría su misión.


Era obvio para ambos, que ninguno se iba a rendir. Sin embargo, seguía existiendo un problema; si llegaba a vivir ¿cuál sería mi motivo para estar vivo? Podía pelear por mi vida, solo para demostrarle a la muerte, que tengo determinación, pero… ¿y luego? Si lo hacía, solamente llegaría a ser lo mismo: Un “hombre desdichado”, por no decir otra cosa.


Era una carrera contrarreloj, yo debía de buscar rápidamente, algo que le diera sentido a mi vida, de no encontrarlo a tiempo, mi fin, llegaría muy pronto. Debía de pensar rápido, o si no…


— ¿Qué es... eso?


De repente, la muerte se había desvanecido, pero ¿y el escenario en el que me encontraba hace solo unos segundos? ¿A dónde rayos se fue todo? Ahora estoy yo, en una especie de habitación gris, de un tono no muy oscuro. Y… sigo escuchando una voz… y es… es…


— No hay necesidad de llorar.


Al escuchar las palabras que emanaban de su boca, la fuente de mis ojos empezó a fluir sin discreción alguna. Yo estaba ya, arrodillado en el suelo, ella también se arrodilló ante mí y me levantó la cara, para que la mirara directamente a los ojos. Yo, aún llorando, le miré como pude. No me lo podía creer. Estaba tan bella como siempre la recordé después de perderla.


—Por lo menos, aprovecha éstos momento para hablarme ¿no?
—Tú no eres real, no puedes ser real— Dije sin poderme creer nada de eso.
Ella hizo un gesto de desapruebo y dijo: — ¡Ay, Valentine! Sigues tan terco como antes.
—Eres tú… en verdad, eres tú.
— Ya te lo había dicho, mi amor.
— Ve... Vega…—Seguí llorando descontroladamente.

Era ella, mi esposa, se veía radiante e idéntica a como se veía en mis sueños, esto no dejaba de sorprenderme, podría haber abandonado todo, pero, creo que eso no estaba en los planes de ellas, sé que estaba tan alegre como yo de volvernos a encontrar, pero, era obvio que algo le incomodaba.


—Sé en el aprieto en el que estás ahora mismo.
—Eso ya no importa más, estoy con...
— ¡NO!—Me interrumpió y continuó: — Si importa.
— Pero…
— Mi amor, a ti, aún te queda tiempo en la tierra. Y debes luchar por ello.
— No hay una razón para hacerlo— Dije bajando la mirada.
— Pues, sí la hay.


Ella señaló con su dedo a mi espalda. Cuando voltee mi cabeza para ver, estaba mi madre, mi ahijada y mi hermanita, todas juntas, las tres estaban jugando, también, con otra niña y era la hija del doctor, yo solo pude sonreír. En cierto momento, mi hermanita, la niña y mi ahijada, se dieron cuenta de mi presencia y desde donde estaban, me saludaron.


— Lucharé por ellas, sé que es lo que quisieran.
— Y es lo que yo también quiero. Vive, que aún tienes tiempo para ello.


Yo caminé tomado de la mano de ella por unos veinte segundos, por un corredor que nos llevó a ambos hasta el lugar exacto, en donde aún estaba mi cuerpo, ella se despidió de mi con un beso y cuando por fin estaba a punto de hacer reaccionar mi cuerpo físico, la niña corrió a mí, haló mi brazo y me dijo algo al oído, me pidió que se lo dijera al doctor, de parte de ella. Yo asentí con la cabeza y le pedí que les dijera algo a mi hermanita y a mi ahijada de mi parte.


En lo que yo abrí mis ojos, solo veía mucha gente corriendo. Segundos después, logré ver al doctor, tenía una cara de sorprendido muy grande. Se acercó a mí, abrió su boca, pero la sorpresa de verme vivo, no lo dejó articular palabras para mí. Yo, tomé su mano y como pude lo halé, para decirle al oído, con las fuerzas que no tenía: — La pequeña Susan, me pidió que te dijera: “Bendición papá. Por favor, deja de fumar”.


— Y luego ¿qué pasó, Lee?
— Pues, ese fue el día en que comencé a vivir, sin tener a ninguna de las integrantes de VIDA.
— ¿Qué le sucedió al Doctor?
—Él, según oí, recién salió de una operación de trasplante de pulmones. Fue exitosa, según me contaron, claro.
— ¿Cuánto tiempo estuviste muerto?
— Las enfermeras me dijeron, que fueron unos 40 segundos los que estuve sin pulso.
— Buena historia, Lee Valentine, pero, ¿En serio piensas que yo voy a creerte todo eso?
— Es tu problema. Bueno, tengo que irme.
— ¿A dónde vas? ¡Espera! ¿Cuál era el mensaje que le enviarías a tu ahijada y hermanita?

—“El que no estén en la tierra, no significa que hayan dejado de existir. Para mí, ustedes siguen siendo mi vida. Aún después de la muerte.”


Diez maletas y nueve compartimientos. Segunda maleta...

“Verdades de en sueño y fantasías de realidad”.


El humano siempre ha sentido un afán
De crear cosas cada vez más sofisticadas
Intentando no crear junto con ellas un error
Pero la humanidad aun no se ha dado cuenta
Que su verdadero error a veces es amar.

No negaré
Lo bien que se siente el querer
Tampoco puedo afirmar
El que yo nunca llegase a amar
Pero les puedo testificar
Que con sus vidas puede acabar.

Se han de preguntar
Yo que sé del amar
Pues les puedo contestar
Con que soy una víctima
De su vil maldad.

He gozado de los frutos que te da
Pero también he tenido la desgracia
De probar el lado amargo de esta manzana.

El querer
El llorar
El amar
El sufrir
El gozar
Y el despreciar.

Son sentimientos
Que cada ser humano
Tiene que vivir
Para luego poder seguir
O sí no por causa de ellos
Solo morir.

Hoy día muchos vivimos en un mundo falso
En el que todo está a nuestro a favor
Que sueño más bello eso ha de ser
Lamentablemente éste poeta aún no lo logra ver.

Antes de culminar
Mis versos intenta reflexionar
Y no cometas el mismo error que yo
Aprende el querer y el amar
Con uno podrás reír
Pero espérate un golpe bajo
Porque pronto vas llorar
Ya que no todo se trata de felicidad

Lo digo ya que en mi vida lo he tenido que comprobar.