miércoles, 11 de diciembre de 2013

Solo le deseo lo mejor.

"Se dice muy a menudo, en cada cuento y en cada historia, en síntesis y fragmentos de memoria, que el hijo pródigo, es quien ha de volver junto a su padre, mas las esquirlas de hielo, harán de este una abominación, por cuanto él mismo, se lo permita. La verdadera absolución, se cree está en el arrepentimiento, para unos en los actos consiguientes, para otros en las pruebas. Más, ninguno de estos pensamientos puede ser siempre, el poseedor de la razón absoluta, aunque, nunca son mentiras a medias...". — Diario electrónico de pensamientos socio-culturales - D.K / Siglo XXX

Jueves 28 de Noviembre del 2013.

Ha sido el momento de mi vida, en que he estado a punto de llorar por la desgracia de un hombre, y la de una criatura sin índices de maldad. ¿Qué no hubiera deseado más que tener un día sin tener que ser yo, el testigo de las tonterías y estupideces que hacen tantas malditas personas? En definitiva, hemos hecho del mundo, una fruta podrida, que con cada minuto que corre en el reloj, se convierte en una basura más útil, que la misma gente que la pisa.


Mi intromisión al escuchar todo el... "espectáculo" no pasó desapercibida, pero simplemente no pude parar de escuchar y de cierta forma, sentir tanto dolor como el que sentía él... su dolor, simplemente, se me incrustó en el corazón de tal forma, que aún hoy, le recuerdo con pesar. Jamás había llegado a estar así, por el simple hecho de haber escuchado y entendido la tribulación que se encontraba en disputa, por el control del estado de ánimo ajeno, en contra de la fuerza de voluntad de este desconocido en particular. No era este pobre diablo el que me generaba la pena que tan fríamente recorrió toda mi piel. Imagino... que lo único que no quería, era demostrarme su debilidad, puesto que yo era el único que se encontraba tan cerca como para escuchar cada palabra que articulaba sin importar el tono de voz que utilizara.

El lugar, para quien pueda interesarle, fue en el que menos yo podría imaginarme: fue en una peluquería. Pero esto no cambió para nada el tono gris de tristeza que adquirieron las coloridas paredes exclusivamente pintadas para hacer el tramo más llevadero para los niños. Para mí, todo lucía tan oscuro como para él, pues hice sus sentimientos míos, se los arrebaté de cada pequeño cuerpo acuoso que desprendía de sus pestañas al final de cada oración.


Dedicar tiempo y atención,
de padre a su lazo sanguíneo,
sin la posibilidad de retribución,
es el castigo de un desvalido
que busca, en su afán entristecido,
un poco de comprensión.


La empatía, una enfermedad de la que solo sufro frente a los animales. Y sí, así la veo. La sociedad no ha hecho más que hacer de más de mi primera mitad de años de vida, una pesadilla interminable. La debilidad no es recompensada por el hombre, ni se pueda sacar de ella las fuerzas para seguir adelante pero, simplemente no pude evitarlo; su desgracia, mi tristeza, su tristeza...


Un hombre de 26 años, su pequeña hija, que a lo mucho tendría 4 y la ex-esposa, la zo...- quizá mayor que él. Cada palabra que exhalaba, parecía tener vida en ellas, pero no por lo que sugiere la oración en sí, si no porque embellecía su tono de voz con ánimo, mientras su aspecto se tornaba más sombrío y oscuro; le daba color a su voz, mientras su perfil se tornaba monótono y sin energía.

La niña, a la que escuchaba a duras penas de vez en cuando, hablándole con gran entusiasmo, le contaba con inocencia y la ignorancia tan bella y propia de su edad, como los adultos jugaban a ensuciar el recuerdo de su padre y mantenerle lo más alejada de él posible. Le contaba como mamá decía que "papá es un adefesio y carroña de la humanidad que, sencillamente no merece el mérito de la existencia" y otras cosas que no podía recordar ya que eran palabras que no le sonaban mucho, pero que le hacían gracia y que pensaba, eran las que se le dirigirían a un gran héroe como él, al que tanto quiere.

Mientras dejaba correr la tempestad que se arremolinaba en sus ojos color café, apretaba el mullido mueble en el que estaba sentado, con un coraje tan denso como una capa de neblina, que cubría su juicio y cegaba su mente. No se debería sentir lástima por una persona y, definir lo que pasaba por mi mente mientras trataba de digerir mis deducciones, como simple "pena", es estúpido. Que su deidad de preferencia se apiade de permitirles entender mi jeroglífica manera de expresarme.

No hace más útil una maja de hierro el afilarla para convertirla en una aguja, si la misma será usada solo como arma. Pues las armas aunque siempre han sido preparadas para las guerras, las guerras solo buscan, irónicamente, la paz. Nunca podremos todos tenerla, pero mientras la paz sea con los más poderosos, no habrá más guerras. ¿Y? ¿Quién estará satisfecho? El secreto a voces de la misma, para la humanidad, siempre ha sido la esclavitud del inferior.

Los alaridos de los desvalidos resonarán siempre en las profundidades de un risco, pues quienes han de ser los amos del feudo, buscarán el poder para pisotear y que de esa forma, jamás se pierda la raza pura por la que tantos idealistas han comandado, impuesto y asesinado. Mi mirar no buscaba más que palpar la desesperación de un... otro abatido.

El filtro para la indecisión, el antónimo de este mismo. ¿Los opuestos se complementan? falso. Se le llama la otra cara de la moneda, porque simplemente una no puede estar frente a la otra, la lógica es subjetiva y todos los criterios de la humanidad son relativos. Nadie tiene la razón, aunque todos estemos en lo cierto.

Todos merecemos igualdad de oportunidades piensan algunos, pero eso está condicionado por la igualdad de conocimientos. Todos podemos escribir, pero el más leído no será el de mejor sintaxis, si no el que mejor sepa venderle al lector lo que escribe, aunque el mismo lector lo aborrezca.

Todos podemos aspirar a ser altos ejecutivos, pero si no sabes manejar las leyes de la hipocresía, fracasa y apártate. Incluso hay hijos favoritos, aunque los padres lo nieguen por principio o por miedo al rechazo de la maldita sociedad. Todo es una mentira, una desgraciada mentira que tú, debes conocer antes de salir al mundo, o entender, si ya lo hiciste y aún no disciernes con propiedad. No somos nadie, nacimos para intentar ganarnos un puesto en la pirámide alimenticia. Ignoren si les place, el imbécil a mi lado posiblemente aún no lo sabía, y no sería yo quien se lo dijese. Sin embargo, alguien más sí lo hacía.

Su ex-mujer, esa, sí que estaba preparada para salir al mundo a derrumbar los castillitos de arena hechos a base de las ilusiones de los tontos a su alrededor. Buena práctica que realizó al arrebatarle la niña a un padre, que se veía a flor de piel, que daría su pálido pellejo por verla cinco minutos para llorar en sus hombros al sostenerla.

La calamidad que arrojó a los pies de la vida, de este vagabundo espiritual al cual pedía se le diese compasión, por patético que luciese. Pinté un panorama de los sucesos, que acarrearon su destrucción. Maldigo mi don; poder ver como una vida entera fue devastada con solo mirar la cara del naufrago de un navío de malandanzas y desinfortunios. Fácil es encallar y quedarse anclado cuando no eres el timonel de tu destino y si tú y todo lo que eres está bajo el pie de otra persona, pues estás condenado a ser considerado un primigenio, pigmeo e indefenso insecto.

Una discusión fue lo que llenó el océano de su color azul, la espuma fue rociada por la rabia y la furia alrededor de todas las costas y una vez fue propuesto un premio en carne al mejor marinero, no es difícil imaginar quien se llevó el primer lugar. Y aún siendo presa, no encontrándose con suficiente satisfacción, se dió a la tarea de juez, jurado y ejecutor, y procedió al desguazo del buque de su contrincante.

No hace falta ser un experto para derrotar a alguien en su propio juego. Las reglas, por más que sean modificadas, siempre dejan ventajas invisibles abiertas y aún con el mejor reglamento, siempre podrá hacerse uso de la simetría, pues imitar al rival, siempre hace que entiendas en carne propia hacia donde se deben mover la piezas en el tablero.

Y el peligro, tal como en el ajedrez, se corre en la incertidumbre de ver, hasta donde puedes hacerle espejo a quien compite contigo. Un arma de doble filo, sí. Pero el resultado de no arriesgar, hizo en esta oportunidad algo más garrafal que perder una simple partida.

Perder a esa mujer, ni yo me lamentaría de eso, perder a su hija quien sabe que tanto y más allá de ello... perder su trabajo, el acabose. El no luchar por su vida antes, le pasó una factura que ni su liquidación y regalías (si es que se las dieron) le ayudarían a pagar. Una demanda millonaria por maltrato infantil, un divorcio que él pagó y una amarga infidelidad que descubrió a posteriori.

Mi dureza se desvanecía cada vez más rápido, mi lengua se retrajo y me hizo un nudo en la garganta, mis manos intentaban solemnemente desgarrar mis muslos producto de mi impotencia. No tenía duda de en donde residía la culpa. No ella, en él... no luchar, verse derrotado, sumido en un cerro de estiércol acompañado de los cerdos con salario mínimo que se conformaban con la basura que se les daba, no obstante, ¿cómo culparle? Nadie se lo enseñó, nadie supo insistirle lo suficiente como para hacerle entender, que todo en la vida va por matices. Puedo repudiar cualquier tipo de ignorancia, pero si no somos enseñados a filosofar, aún siendo curiosos, no tenemos armas para la guerra que nos plantea el mundo.

— ¿Me extrañas amor?
— Sí papi, mucho... ¿cuándo te veo?
— No sé, pero voy a tratar de estar allá el sábado que viene si mami quiere.
— ¡SI! ¡Quiero verte!

No soporté un segundo más, ya no podía. Había nacido un cólera dentro de mí, que no era capaz de descargar de ninguna forma. Por eso, tomé mi abrigo y me dispuse a salir. A pesar de todo... debía hacer algo antes de levantarme. Con la calma que aprendí a canalizar en mis peores momentos, momentos como ese; tomé un papel y el lápiz que siempre he llevado a mi lado dentro de mi bolsillo izquierdo, cogí con mi mano izquierda el periódico sin dueño que tenía a un lado y escribí, con la mejor letra que pude.

Me levanté cabizbajo, cubierto de sombras, tiré el dinero en el mostrador de abajo y salí a la calle aparentando la calma después de la tormenta. Fui a casa, me coloqué la parte de abajo de mi quimono, coloqué mi saco de box y empecé a poner mi ira en esa caballera, en los ojos de color café, en esa voz tan inocente. Golpeé, pateé y grité hasta quedarme sin aliento una y otra vez. Me detuve, tensé mis músculos, liberé aire y aspiré, para volverme a tensar, golpeé y pateé más rápido que nunca, nudillos, palma, antebrazos, muslos, dedos, todo, todo cuanto mi cuerpo me lo consintió, hasta que en el último traspié, para el último golpe de palma, el saco se descolgó y salió disparado, hasta caer 3 metros más atrás en la dirección a la que golpeé. El sonido de la caída, me hizo hincarme de rodillas.

Mis palabras resonaron en mi mente, como una gota de agua al caer en un estanque insonoro y desolado, tan desolado como la perdida mirada de esa triste criatura, recuerdo del cual extraje mis fuerzas repitiendo cada palabra en mi mente mientras me levantaba

"No todo está perdido, no dejes de luchar. Suerte."

Mi cuerpo estaba rojo, marcado, adolorido, pero seguí, me abalancé sobre el saco y le di cuatro golpes, lo tomé por una cadena, lo alcé por encima de mi cabeza y lo lancé hacia atrás para asestarle una última patada. Caí con gran precisión y una vez me percaté que el saco ya había terminado de rodar, ya estaba de espaldas a la pared, con mis brazos inútiles, mis nudillos sangrando y mis piernas como si hubieran sido puestas a las brazas.

Días recuerdo, en momentos de debilidad, a ese pobre y desamparado humano, al que no pude hacer más... que desearle lo mejor.


Heavydream.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Quinta maleta...

Disculpar, más no perdonar.


No sé en qué pensaba
¿Tú cómo mi pareja?
No sé que esperaba
¿Eres una almeja?
Abre tu coraza
Ahora cuenta
¿Dónde está mi perla?

Me diste decepción
Por todo un día
Me brindaste amargor
A cambio de mi alegría
¿Cuál es tu propósito?
¿Agregar a mi vida monotonía?

Aléjate de mi persona
Hoy te saco del calendario
Porque lo último que querría
Sería dedicarte un aniversario.

El incesante goteo de la lluvia
Es lo único que me comprende
Pues ella llega repentinamente
Algunos le esperan con ansia
Mientras otros no desean su llegada
Finalmente se va rápidamente
Dejando su rastro por doquier.

Yo soy el amigo de muchos
Y el enemigo sin sentido de otros
Pues me gano confianza y respeto
¿Es por lo que soy la razón
De tu agresivo trato?

Ten en mente
Varias cosas
La primera
Conmigo no harás
Lo que tú quieras
En la segunda
No soy tu marioneta
Como tercera
En mi no infundirás
Ningún tipo de tristeza.

Para la cuarta y última
¿Recuerdas aquel retrato?
Yo sí y lo vas a pagar
La pagarás bien caro.

Hoy vas a aprender
Que hasta quien parece
Ser el más inofensivo
Toma venganza del enemigo.

Aprenderás que mi "disculpar"
No es ni la mitad de un perdón
Puesto que en una disculpa
No encontrarás mi satisfacción.

Hallarás que no dormirás
Con ninguna tranquilidad
Hasta no ver que tu acción
Sea perdonada por mi intervención.

Busca mi enemistad
Más no mi lado balístico
En uno solo te voy marginar
Y el otro acabará en homicidio.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Cuarto compartimiento...

Aunque lejos yo de ti esté.


El momento que me hizo mas feliz
Fue en el que me dijiste:
”Yo amo solo a una persona
Y me refiero a ti”.

Puede que en persona
Contigo no pueda ahora estar
Pero mantén en tu memoria
Que éste chico una promesa te hizo:
Jamás de mi pensar te vas a escapar.

Aunque yo contigo no pueda estar
Puedes tener por seguro
Que cada uno de mis latidos
Se debe a tu corazón y a tu palpitar.

Ahora que de ti me encuentro lejos
No aguanto las ganas de llorar
Pero de algo estoy seguro;
En ningún momento te dejaré de amar.

Aunque me encuentre lejos de ti
Y triste me sienta
Recuerdo tu linda sonrisa
Y eso me contenta.

Ahora quiero hablarte
Muy sinceramente
Y al oído decirte:
A mi corazón feliz hiciste
Y sé que de mi no vas a olvidarte.

Esto va dirigido a una persona

Y es para ella en especial

Al leer éstas palabras
Tus lágrimas intenta controlar
Y no te sientas triste
Porque ten por seguro
Que esté donde esté gritaré:
Mi corazón ya encontró la felicidad.

lunes, 26 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Cuarta maleta...

“Un error al que quiero que le des perdón”


Dicen que el humano es perfecto por equivocarse
Creo podría decir que soy el humano más perfecto
Porque sin querer hoy te hice daño
Me siento como un tarado
Y no solo herí tu corazón
Incluso al mío lo he dejado destrozado.


Siento que a veces las palabras
Con facilidad no funcionarán
Una disculpa no bastará
Pedir perdón quizá de nada servirá
Pero quiero intentar con la poesía
Para ver si mi error tu quieres olvidar.


A veces tu cometes errores
Y yo me pregunto el porqué los haces
Y no me doy cuenta que lo que hago

Lo que digo y lo que pienso
Te hace a ti aún más daño.


Siempre me perdonas
Aunque no sé el porque
Hoy me equivoqué
Así que te preguntaré:
”¿Quieres perdonarme otra vez?”

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercer compartimiento...

Esperaré


Hoy no sé el porqué no puedo pensar bien
Ni tampoco sé cuando te volveré a ver
El día se me hace muy lento
No entiendo lo que siento
Y no sé porque, mal me encuentro.

Pero después de recapacitar
Todo ante mí se muestra con claridad
Me doy cuenta que todos mis días eran igual
Aunque  hubo algo que cambió dentro de mí
Hizo que volviera a sonreír
Que deseara de nuevo soñar
Y fue por ti que me volví a enamorar.

No sé si ha sido tu mirar
Tus ojos de color verde que tanto anhelo
Tu cara de color caramelo
O esa sonrisa que me hace volar.

Ni aunque me olvides, de mi mente saldrás
No espero que yo sea un recuerdo latente
Pero deseo que si algo puedas recordar
Sea mi rostro sonriente.

Sonriente por recordar
Sonriente por todo
Sonriente por poder estar
Por lo menos, codo a codo.

Y es que más nada podía haber o ser,
Una jaula separaba mi corazón del tuyo
Puesto que tú, ya tenías a alguien
Ella ya tenía alguien, a quien llamar suyo.

Pero no desesperaré
No voy a impacientarme
Quiero que tengas en mente
Que aquellas gabardina mía que portaste
Reposa en mi armario con el olor de tu perfume
Esperando al día que la tomes nuevamente

Y camines conmigo por el horizonte.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pokémon. Inicios.

-Bueno, aquí estamos de nuevo, tú y yo. Definitivamente, no me vencerás ésta vez, tengo al equipo perfecto para vencerte y todos al nivel cien. Bien, hora de la verdad, Red.


Esto parecía ser un día más, en la vida de un chico cualquiera al que le llamaban la atención los pokémon. Pero, ciertamente, no era otro día, como cualquier otro, había, no solo un chico, eran exactamente, mil setenta chicos y chicas, jugando con sus consolas Double Screen y Game Boy, alrededor del mundo. Todos, jugando alguna de las versiones de pokémon. Desde la primera generación hasta la última. Todos y cada uno de ellos, estaban por acabar al cien por ciento, su juego.

Todos estaban conectados, ya que todos habían llenado su Pokédex, transmitiéndose los pokémon uno al otro, a través de intercambios. Lo curioso era, que fuera éste, el primer vídeo-juego de pokémon que cada uno jugaba y que además, terminarían al cien por ciento. ¡Todos al mismo tiempo! Estaba predestinado que así fuera. Pero, cuando todos tenían exactamente, un 99.9 por ciento del juego completado, el chico que estaba combatiendo con Red, logró vencerlo y terminar el juego cinco segundos antes que el resto.

Cuando llegó el momento en que todos completaron el juego, todas las consolas se apagaron repentinamente y al mismo tiempo. Y todos esos pokémon trainers parecieron haber sido víctimas, del canto de un Jigglypuff, pues todos cayeron en un muy profundo sueño.

El primero en cumplir la profecía de “Los mil setenta”, fue el primero en despertar. Él, deslumbrado por la luz que había y completamente desorientado, dijo:-¿Dónde estoy?


Su pregunta tuvo por respuesta, la aclaración de su vista, lo que le permitió ver una figura extraña, aunque, peculiarmente familiar. Pero, algo era seguro... no tenía forma humana.

-Despierten todos, yo se los ordeno.


En ese preciso instante, el chico notó, que no estaba sólo. Algunos estaban desconcertados, otros maravillados y el resto asustado. Era un lugar precioso, pero, ¿como llegaron a allí? y ¿con cual motivo?

-Yo mismo, les explicaré todo lo que necesitan saber.
-¿Tú quién eres?-Preguntó una chica.
-Dirígete con más respeto hacía tu señor y creador de todo lo que ves y conoces. Ésta es la forma mejor conocida por ustedes, como, "Arceus".


Todos lograron por fin distinguir de la silueta, al magnífico y todopoderoso, Arceus. Quien estaba en los cielos, luciendo de la forma más majestuosa que se puedan imaginar. Al verse ante él, por respeto, todos se hincaron en una rodilla, en señal de reverencia.

-Yo les necesitaba a ustedes aquí, pues son parte de la gran profecía de "Los mil setenta", quienes se supone, traerán paz a los dos mundos que fueron obra y gracia mía. Pero, para llevar tranquilidad a un lugar que alguna vez lo tuvo, deben saber la razón, del cese de la felicidad.


Arceus, comenzó a contarle a sus creaciones, la historia del comienzo de todo y todos.

Según Arceus, él creó a los pokémon y les dijo que poblaran el mundo y les permitió hacer, lo que ellos quisieran, pero, él seguía insatisfecho, sentía que aún faltaba algo por hacer, ya que el mundo aún estaba muy vacío. Entonces, decidió crear al humano.

La convivencia entre humanos y pokémon, parecía ir de maravilla, aunque, algo inquietaba al creador, puesto que algunos pokémon no parecían estar del todo contentos, con eso compartir el mundo con los humanos.

Las inquietudes, terminaron por ser un problema verdadero. Un gran grupo de los pokémon, decidió acabar con los humanos. Pero, al empezar a matar a los humanos, se dieron cuenta que lo que realmente saciaba su hambre, era la carne. Empezaron a perder la cordura y el sentido, hasta el punto en que se asesinaban entre ellos mismos, muchos otros de ellos, solo comían plantas.

Por supuesto, los humanos no estaban dispuestos a dejar, que los dinosaurios acabaran con ellos, solo porque sí. Los humanos, pidieron el permiso de Arceus para defenderse y él se los permitió. Pero, era cuestión de tiempo, para que algo peor sucediera.

Un gran grupo de humanos, convenció al resto, de asesinar a todos los pokémon que existiesen. Ellos le hicieron creer a la humanidad, que todo pokémon, era una amenaza. Y fue allí, cuando el exterminio masivo de pokémon y humanos, estaba por comenzar. Arceus envío meteoros a la tierra, para extinguir a todas sus creaciones.

Luego de unos miles de años de pensar en sus errores, Arceus le volvió a dar una oportunidad a los pokémon y a los humanos, pero en vista que los humanos encontraron pinturas que relataban la historia que ya había ocurrido y que el grupo de humanos que quería acabar con los pokémon, no desapareció del todo. Él, creó otro mundo, un mundo en los sueños de quien quiera que decidiera creer y cuidar a los pokémon, en donde iban a habitar los siguientes pokémon, que él iba a crear.

-Tengo una pregunta-Dijo una de las chicas.
-Adelante, hija mía.
-¿Quienes eran esos pokémon que nombraste?
-Miles de años más tarde, esos primeros pokémon, fueron nombrados por el hombre, como "Dinosaurios".
-Dice entonces-Exclamó otro chico y continuó- ¿que los dinosaurios, eran pokémon?
-Así es. ¿Alguna otra pregunta?
-¿Podrías explicarnos el por qué de ésta reunión?
-Necesito saber quien está dispuesto, a ser parte del mundo pokémon.
-¿Acaso piensas que alguien va a rechazar ésta oferta?
-Me temo hijo mío, que aún no lo saber todo.


Todos guardaron silencio, al ver que Arceus aún debía decir más.

-Quien esté dispuesto a ser parte de éste mundo. Correrá el peligro de morir en la tierra.

Arceus les explicó a todos, que las personas que no quieren que los pokémon existan, no van a tolerar a otros que piensen o que estén, a favor de los pokémon.

-Por eso, les permitiré escoger:
Decidan vivir una vida, fuera de lo que yo siempre quise para pokémon y humanos, o, permanezcan del lado de los pokémon.


Arceus antes de dejar que alguien hablara, dijo:-No deben escoger ya, el día de mañana a las 9 pm, deberán haber escogido. Sé que todos tienen un objeto referente al mundo pokémon, antes de las 10 pm, deberán estar en sus camas y acostarse con ese objeto.
-Pero
-Todas las preguntas serán respondidas a su tiempos, hijos míos. Por los momentos, piensen todo, en verdad es un sacrificio. Un sacrificio, que vale la pena.


Celebi se acercó a Arceus, para decirle:-Espero sepas lo que haces.
-La única forma de permitirles a todos ustedes volver a ese mundo, son ellos.
-Lo sé, pero...
-Confía en mi, Celebi. Algo me dice, que muchos tendrán que morir y que todo aún es incierto, pero, todo depende del esfuerzo de ellos.
-¿Qué hace que confíes tanto en los humanos?
-Son mis creaciones y debo tener fe en ellos, aún cuando son pocos los que tienen fe en mí.

viernes, 9 de agosto de 2013

Diez maletas y nueve compartimientos. Tercera maleta...

Irreversible al ojo, cautivante para el corazón.


La noche no se asoma
Hasta que te ocultas en tu alcoba
Para disponerte a descansar
Y se aleja minutos antes de tu despertar.

Tu cara es un valor resplandeciente,
Destello del mismo sol creciente,
Tu belleza despampanante;
Deleite para el ser viviente.

El sol de ti está muy celoso,
Envidia los resplandores de tu rostro
Que emanan directamente de tus ojos
Viajan por en medio de tu pecho
Hasta besar el lugar que pisan tus dedos.

Eres más fascinante
Que una obra de arte
Y a la vez conservas
Una simpleza encantadora.

Llamativa como tú, inexistente
Humilde como tú, desconocida
Palabras dulces como las tuyas
Ni en un libro empapado de miel.

¡No eres menos, que una buena mujer!